Blog de JardinesVerticales

Estar parada no es lo mismo que estar quieta

De seda, de hierro puro y con ganas de contar cosas

#20 - Nichi

Escrito por JardinesVerticales 28-02-2015 en eventos. Comentarios (0)


Se cumple un año de un acontecimiento muy especial para mi familia, que es la boda de mi hermano Nacho con Itziar, Ichi. Una lluviosa tarde de sábado de carnaval, tan guapos todos y tan nerviosos por celebrar un acontecimiento tan celebrable. En la ceremonia leí una cosa que había ido escribiendo durante semanas, sintiendo cada palabra y llorando cada párrafo, que quiero publicar aquí como regalo de aniversario para Nichi, como agradecimiento por su exhibición constante de amor.

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Cuando mi hermano nos anunció su boda con Itziar sentí una profunda emoción y muchísima alegría... Estos sentimientos –la emoción y la alegría– me han llevado a hacer unas reflexiones que quiero compartir con vosotros.

Las cosas que les pasan a los hermanos se viven siempre de forma especial, como si fueran un poco propias; supongo que es por el hecho de haber crecido juntos y compartido tantos capítulos de la novela familiar de cada uno. Pero hay más cosas…

Gracias a los hermanos aprendemos a ser mejores personas porque nos enseñamos unos a otros a ser generosos. Los hermanos nos permiten aprender a compartir lo más valioso que tenemos al nacer, que es el amor y el tiempo de nuestros padres… y después nos toca aprender a compartir cosas mundanas como el cuarto de baño y el mando a distancia.

Gracias a los hermanos aprendemos a pelear y a discutir pero sobre todo aprendemos a reconciliarnos y a perdonar.

Gracias a los hermanos aprendemos a negociar y a ceder; a saber ganar y a saber conformarnos con lo que nos toca.

Gracias a los hermanos descubrimos aficiones y pasiones y afianzamos nuestra personalidad defendiendo lo que hacemos distinto del otro.

Con los hermanos se comparten las alegrías y las desgracias de la familia, con la complicidad añadida de pertenecer a la misma generación.

Con los hermanos se comparten secretos e inquietudes que se ocultan a otros miembros de la familia porque el lenguaje entre nosotros es más cercano. Ese lenguaje común, propio de los hermanos, nos permite incluso crear nuevas palabras o poner otros nombres a las personas del entorno.

Con los hermanos se comparten cosas raras: el osito de peluche más querido, las líneas de la palma de la mano, el gusto por la comida picante o lunares en sitios incómodos que luego hay que quitar.

Con los hermanos se comparten amigos, como si hubiera un poco de camino recorrido en el conocimiento del otro y un cariño establecido de partida.

Con los hermanos se comparten noches en vela, tardes de canciones y memorables ataques de risa incontrolados.

Y de la mano de nuestros hermanos llegan nuevos miembros a la familia J y nos juntamos para celebrarlo.

Yo tengo la suerte de que Nacho sea mi hermano. Fue mi primer hermano. Mi hermano pequeño, ahora a veces también mi hermano mayor y, desde hoy, el marido de mi nueva hermana J

Nacho, Itziar. Contáis con muchas herramientas para que vuestra vida juntos sea muy bonita: generosidad, respeto, complicidad, sentido del humor, comunicación y mucha gente que os quiere... Pero, sobre todo, tenéis el ingrediente principal para esa vida feliz: el amor del uno por el otro. Os deseo mucha felicidad y que sepáis hacer vuestra propia receta. ¡OS QUIERO! ¡SEGUID SIENDO FELICES!


#19 - Porsis que dejan huella

Escrito por JardinesVerticales 19-02-2015 en gente. Comentarios (0)

El gen mariguarda, tan dominante él, me hace tener la casa llena de porsis. Bueno, llena, no, y tampoco guardo todo tipo de porsis, al diogenesismo no he llegado, la neurosis me lo impide. Una de mis debilidades son los zapatos; a lo largo de los años he ido guardando muchos, por pares: por si tengo que llevar el pie vendado, por si me tengo que vestir de reina mora o por si tengo que disfrazar a alguien no diré de qué en su despedida de soltera, entre otras contingencias.

Afortunadamente las hijas de mis amigas comienzan a calzar el mismo pie que yo y eso me permite dar salida a algunas de estas reliquias en buen estado. Precisamente una de estas personitas se ha hecho un esguince hace poco y le he llevado unos zapatos anchos que llevo guardando más de una década, de la época en que se me hinchaban tanto los pies, aún convalecientes del accidente... Que me enrollo. Con la venda mis porsis no le caben, pero sin ella sí, y, sobre todo, le han encantado y piensa usarlos en cuanto se la quiten; mientras tanto aguardan en un lugar privilegiado de un armario cóncavo. Mis porsis cobran sentido y nueva dueña, brillante en su papel de Emily Dickinson, encantada porque en la primavera reestrenará zapatos que alguien pensó para ella.

También he ido guardando ropa, de diferentes tallas, en bastante buen estado, por si varío de peso o por si alguna amiga tiene cara de que le vendría muy bien que le hicieran un regalo. Ahora mismo llevo puestos unos vaqueros de hace seis años y casi todas mis amigas, además de tener alguna planta hija de alguna que yo tenga en casa, usan o han usado alguna prenda que viene de mi armario. Bien. El gen mariguarda sirve para algo.

El encuentro con esa generación, la de los hijos de mis amigas, algunos entrando en la pubertad, me asigna un nuevo lugar en el mundo, como ocurrirá cuando tenga sobrinos. Las cosas se ven distintas desde esta posición. También abrocha la amistad que tengo con sus madres, porsis mediante o no, y sé que a ellos (hijos y madres) les aporta una nueva dimensión en su relación. Por si todos los años que llevamos caminados juntas han dejado huella. 

#18 - El tiempo des-medido

Escrito por JardinesVerticales 26-01-2015 en expatriada. Comentarios (0)

Resulta que 38 años son 2.000 domingos. Pues hombre, visto así…

Eso era el titular de un periodista. En realidad 38 años son nada menos que 14.000 días de los que efectivamente uno de cada siete es domingo (son 2.000 semanas, la cuenta es fácil), pero no hay que olvidarse ni de los lunes, ni de los viernes, ni de todos los demás (especialmente de los sabadetes), con sus horas, sus minutos y sus segundos. Porque resulta que 38 años son algo así como 330.000 horas, casi 20 millones de minutos y unos 1.200 millones de segundos, amén de infinitos ratos, ratitos, segunditos, momentos, momentitos y momentazos. Y además resulta que de los últimos 38 años, 10 han sido bisiestos y ha habido casi 500 lunas llenas, unas cuantas eclipsadas.

Todo esto (friki de mi) me vino a la cabeza el otro día cuando anunciaban los 2.000 números de El País Semanal y en la radio hicieron un repaso de lo que había ocurrido a lo largo de este tiempo gracias a sus portadas.

Entretenida con toda esta maraña de números a la vez que el periodista hablaba, pensé que en 38 años habrán pasado muchas cosas, pero yo al menos no he tenido la oportunidad de elegir de qué forma quiero que se gobierne mi país, a mi no me ha tocado votar la Constitución ni nada que se le parezca. No sólo eso, sino que este sistema que yo no he elegido directamente está a punto de obligarme a emigrar. Glups.

Así que 2.000 domingos… 


#17 – Yo también te quiero

Escrito por JardinesVerticales 29-12-2014 en Whatsapp. Comentarios (0)

Recientemente Whatsapp ha revolucionado nuestras vidas al introducir el famoso doble check azul. Nos hemos cuestionado si queremos que el otro sepa o no que hemos leído un mensaje determinado, un mensaje que en teoría nos han enviado de forma consciente y voluntaria. Hemos debatido sobre el metalenguaje que rodea nuestra herramienta de comunicación, el Whatsapp, sin cuestionarnos el mensaje en sí ni nuestra capacidad (o incapacidad) de usar el lenguaje.

Creo que resultaría muchísimo más útil un doble check de otro color, por ejemplo rojo, que indicara que el mensaje enviado no sólo se ha recibido y leído, sino que además se ha entendido. Ajá, esta es la clave. Los pulgares trabajando a ritmo frenético para escribir letras formando palabras y a su vez frases bañadas de emoticonos pueden servir cuando el mensaje que uno quiere lanzar es puro contenido. Pero ¿y la intención? ¿Y la capacidad de emisor y receptor, uno de emitir y el otro de recibir una emoción, un mensaje determinado, con su intención y su contexto?

Nos creemos que nos entendemos, pero no siempre es así…Aunque hablándonos y tocándonos lo mismo es más fácil...

http://www.youtube.com/watch?v=lzCVqm7W0h8


#16 - La calle del Olvido

Escrito por JardinesVerticales 10-11-2014 en calle. Comentarios (0)


Acercaba con el coche a una amiga a un lugar desconocido para mi, donde lo raro es no sentirse fuera de lugar. De entre las opciones que me daba Google opté por la que no tenía túneles, para aprovechar la luz del sol, que está tan bonita estas mañanas de viento. Musiquita. Fue un acierto, lo supe cuando di la vuelta.

Se trataba de girar a la izquierda una vez subida la cuesta, justo donde la calle principal hacía curva. La calle del edificio color crema. La calle del Olvido, donde nunca brilla el día. Pero hoy sí.

Cuántas luchas por olvidar cuántos sueños y allí estoy yo, bien acompañada, dejando un rastro de confeti en la calle del Olvido. Y sin saber que estaba ahí, tan cerca, y a la vez tan lejos. - al menos estaba en Google… Subo la calle, dejando atrás mi condena.

Ahora duermo calentita, con la escopeta cargada al lado de la mecedora, la cafetera oxidada de los lunes al sol. Gano en las distancias cortas. Y si lo estropeo, te daré las llaves. Y tendré que salir a buscarte para devolverte todas estas palabras prestadas, para que entiendas... que por fin lo he conseguido.