Blog de JardinesVerticales

Estar parada no es lo mismo que estar quieta

De seda, de hierro puro y con ganas de contar cosas

#6 Los sonidos de mi parque

Escrito por JardinesVerticales 06-04-2014 en casa. Comentarios (0)

Según la hora del día, el día de la semana, o la semana del año, mi parque suena distinto.

Pajaritos, sobre todo por la mañana, cuando la ciudad está más callada. La clase de gimnasia a media mañana. El afilador. El timbre del instituto. El tapicero a domicilio. La hora del recreo. El partido de volley de las chicas o el de fútbol de los chicos. Alguien arrastrando una maleta calle arriba camino del metro. La algarabía de los perros y sus dueños al caer la tarde. Las motos de los repartidores de comida a domicilio los días de partido. Los gritos del Bernabéu por goles del Madrid en casa. Un minuto después, los gritos de vecinos que están en el salón de su casa frente a la tele. El cierre metálico de los bares del parque. El final de una conversación al cerrar los bares. La salida de clase de los viernes por la tarde. Los triciclos, andadores, patines, monopatines y bicis y las voces entusiasmadas de sus pilotos. Los niños jugando en el parque. Un cumple. Los de primero de botellón. Los que arreglan el mundo. Un adolescente que llega tarde a casa. Los de segundo de botellón. El de la guitarra y sus colegas. Los que van pasados. Un poco de música enlatada. Alguien que se anima rapeando. Una carcajada colectiva. Risas entre besos robados. Una chica que canta. Otro que toca el saxo. Unos pasos apresurados. Una conversación susurrada con olor a tierra mojada. La lluvia caer sobre los árboles. 

Y a veces soy yo la que le pone el sonido al parque... Y a veces bailo... 



#7 Cachivaches para viajes

Escrito por JardinesVerticales 28-03-2014 en viajes. Comentarios (0)

Yo tengo un cajón de cachivaches para viajes. Que si el pasaporte, que si adaptadores de enchufes, que si tapones para los oídos, que si algún cargador, que si…

Una de las cosas que nunca falta en mi maleta son unos calcetines que mi amigo Joan me trajo de uno de sus viajes a Tokyo. Tienen la particularidad de hacer la forma del dedo gordo del pie de forma que ¡¡se pueden poner con chanclas!! Sé que eso es el colmo de la macarrada, pero así te ahorras llevarte zapatillas y/o andar descalzo en suelos fríos cuando viajas fuera de casa (porque las chanclas son elemento impepinable en la maleta...). De nuevo, si Ryanair lo supiera...

Joan siempre hace regalos así, curiosos y útiles, con motivo o sin él. No es fácil hacer regalos! Hacer un regalo debería implicar pensar en el otro, en qué le puede hacer ilusión, qué le puede hacer falta, qué le puede hacer sonreir, qué le puede facilitar la vida… Pero lo difícil es eso, pensar… y pensar en el otro, y no en uno mismo. 


#4 Con fecha de caducidad

Escrito por JardinesVerticales 28-03-2014 en casa. Comentarios (0)

Desde que estoy en paro paso una de mis actividades es “hacer orden”. Ordeno cosas. No mando, sino que miro a ver qué hay en cada cajón y pienso si realmente lo necesito y/o si ese es el sitio más adecuado para el objeto en cuestión y si tiene sentido que cohabite en ese lugar con otros objetos de distinta naturaleza. Lo que viene siendo ordenar, vaya.

El otro día, en uno de esos ataques ordenadores desenfrenados, voy y me encuentro “esto” en un cajón dentro del armario del cuarto de baño. “Eso” supongo que fue a parar ahí en un ataque de optimismo cuando pensaba que había que tener de “aquello” por todas partes, fuera a ser que cuando se necesitaran no hubiera tiempo ni espacio para buscarlo.

Pero es evidente que no. Que soy animal de costumbres. Que el baño no es su sitio. Porque sí, porque caducan…

PD. Aviso a amantes y navegantes.  Este se fue a la basura. Los condones no caducados están en mi mesilla de noche.


#5 Premios para una tarde de dentista

Escrito por JardinesVerticales 28-03-2014 en dentista. Comentarios (0)

La otra tarde, saliendo de mi visita anual al dentista, me di un pequeño homenaje consumista para celebrar lo “buena” que había sido por permanecer con la boca abierta más de media hora escuchando y sobre todo sintiendo el maldito torno alrededor de mis sentidos. Resulta que mi dentista tiene la consulta en el barrio de Salamanca, que no es precisamente el lugar más apropiado para dejar a una parada y su tarjeta de crédito sueltas una tarde, pero la realidad es esa.

En plena milla de oro madrileña me encuentro una panda de fotógrafos haciendo guardia a las puertas de la tienda de una firma de moda, que había cerrado la entrada al público para que algún cliente vip comprara a gusto. Yo entré en la tienda de al lado, donde me entretuve bastante, y al salir, contentísima por el meneo que le acababa de dar a la tarjeta, ahí seguían los paparazzi y diversos viandantes curiosos por averiguar quién estaba comprando ahí .

Me quedé un rato observando la escena, debatiéndome entre la curiosidad compartida con el resto de espectadores y el pudor que me provocaba estar ahí plantada, escrutando la intimidad de otro. Al final decidí marcharme, sonriendo pensando que mi foto vale mucho más que las que hayan podido hacer esos fotógrafos…   


#3 Si Ryanair lo supiera...

Escrito por JardinesVerticales 28-03-2014 en viajes. Comentarios (0)

Eso de viajar sola tiene su qué, como diría un amigo mío (catalán, para más señas... los castellanos diríamos "tiene su aquel"). A quien se le hace raro es a los demás. Vamos a ver, una persona que vive sola en una ciudad enorme, que ve a sus amigos casi de casualidad y como mucho de vez en cuando, que ve a su familia los domingos a comer… no se asusta por pasar unos días solo por ahí. Al contrario de asustarse, es cargar con lo mismo pero en otro sitio, así que más divertido. Pero por lo que se ve, a los demás sí se les hace raro, incluso alguno se asusta por ello.

Una de las cosas que siempre tiene sitio en mi maleta son los idiomas. Eso Ryanair no lo sabe, porque si no seguro que me cobraría por ello, pero son sin duda el activo más preciado con el que viajo. Me permite comunicarme en movimiento, como quien viaja con una farmacia o con toda su discografía. Cuento esto porque el otro día capté a unas belgas comentando que no era normal que una mujer de mi edad viajara sola. Demonios…! qué edad hay que tener para viajar solo? 15, cuando si se podía te mandaban a estudiar idiomas fuera…? o 65, como “premio” a la jubilación? O a lo mejor es que hay que ser varón para viajar solo??? Lo cierto es que para viajar solo hay que tener más presupuesto que si se viaja acompañado, a lo mejor es eso lo que les asusta… A mis 37 tengo muy claro que no me voy a quedar en casa pudiendo y queriendo viajar, aunque nadie pueda o quiera acompañarme. Eso, una amiga mía, lo llama tener huevos; para mi es tener sentido común (quizá el menos común de los sentidos…).

A mi lo que de verdad se me hace raro es ver a taaaaantas parejas viajando solas, sin hablarse, sin mostrarse cariño, si tan siquiera sonreírse… Eso sí que me asusta a mi!